Semana 4

BITÁCORA # 4

NOMBRE: Manuela Montoya
FECHA: 14/02/2020
CLASE: 4
DESCRIPCIÓN DE LA CLASE:

El 14 de febrero, la clase de Análisis de Textos comenzó como de costumbre, exactamente a las 7:00 am (siete de la mañana). Ese día en particular muchos de mis compañeros faltaron a clase incluyendo a mi amiga Gabriela, debido a que se sentía muy enferma. Como usualmente, leímos dos bitácoras; la primera fue la de Valentina Puerto, quien estaba muy nerviosa y se negaba rotundamente a leer su ejercicio porque consideraba estaba mal, pero para sorpresa de todos, y en especial de Valentina, fue un muy buen escrito,  bien redactado y coherente.

El profesor aprovechó la situación para decirnos que debíamos acostumbrarnos a los demás leyendo nuestros escritos, pues es  la mejor manera para ver que debemos corregir. Dicho esto, comenzó a explicarnos todas las clases de comas; están las enumerativas como bien dice su nombre, se usan para enumerar, las vocativas, implican un llamado, la coma de abreviatura se pone luego de etcétera (etc), la de inciso implementada para hacer una interrupción en la oración y luego una aclaración, la de conectores se pone luego de un conector, la de elisión la cual reemplaza un verbo, de conjunción adversativa va antes de conectores adversativos, la consecutiva se pone antes de oraciones las cuales implican consecuencias, entre otras.

En total vimos 14 tipos de comas y realizamos ejercicios luego de cada explicación, sin embargo, el profesor nos compartió por twitter un escrito en el cual resumen todos los tipos a solo 4. La tarea para la bitácora de esa clase era modificar ese texto con nuestras explicaciones y ejemplos, lo cual voy a hacer a continuación:

Estamos en coma (1)

Por Jairo Valderrama

Alguien ha dicho que la coma es un punto que se dejó crecer el cabello. Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás sea este, la coma, el signo más recurrente de los escribientes. Por lo regular, cualquier pausa en el ritmo lleva a que muchas personas, al detener momentáneamente el bolígrafo y suspender los dedos sobre el teclado, marquen por acto reflejo ese signo, “sin querer queriendo” (como diría el humorista Roberto Gómez Bolaños); pero con ello se comete una infinidad de desatinos.

Aclaro que la puntuación, junto con el significado de las palabras, proporciona un sentido particular a las frases u oraciones. Omitir un signo determina una idea; marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de compensar (así sea en pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de ustedes, paso al siguiente comentario: se trata de un uso particular de la coma (habrá otros, en las próximas semanas).

Cuando una oración es interrumpida y se hace una aclaración, se le llama “inciso explicativo”. Si este se omite (casi siempre solo mentalmente), la idea de la oración debe ser la misma. Ejemplos: 1. Joaquín Phoenix, quien ganó el Oscar, actuó en el joker/ 2. El tío de Juan, que se la pasa comiendo dulces, tiene diabetes.

Noten que los incisos están subrayados (solo para precisarlos). En estos casos, siempre deben marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos aclaratorios, nada más) se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido; eso prueba que las comas (¡las dos!) están correctamente marcadas: 1. Joaquín Phoenix actuó en el joker/ 2. El tío de Juan tiene diabetes.

En estas dos últimas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero, también puede invertirse la el orden (el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): 1. El que ganó el Oscar, Joaquín Phoenix, actuó en el joker / 2. El que se la pasa comiendo dulces, el tío de Juan, tiene diabetes.

Si se suprimen estos incisos, también la oración conserva el sentido (aunque dejemos de mencionar el cargo de cada uno): 1. El que ganó el Oscar actuó en el joker / 2. El que se la pasa comiendo dulces tiene diabetes. Y eso puede hacerse porque, en cada caso, uno es el otro, y el otro es uno. ¿Entendido hasta aquí?

Ahora probemos con dos ejemplos más: 1. LP, cantante estadounidense, es la mejor . / 2. Coveñas, cuidad de Colombia, tiene las playas más lindas del mundo. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora vamos a suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán correctamente marcadas: 1. LP es la mejor. / 2. Coveñas tiene las playas más lindas del mundo.

Ahora preguntamos: ¿Acaso solo hay una cantante, y esta cantante se llama LP? ¿Acaso solo hay una ciudad en Colombia, y esta sola ciudad se llama Coveñas? El sentido común nos dice que no. Al marcar esas comas así, se está diciendo (de manera implícita) que solo hay un jugador del equipo y que solo hay un estudiante de Comunicación. Por tanto, en esos casos se escribe de largo, sin comas: 1. LP cantante estadounidense es la mejor. / 2. Coveñas cuidad de Colombia tiene las playas más lindas del mundo.

Solución:

A diferencia de Joaquín Phoenix y el tío de Juan, en estos dos últimos casos uno no es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay mas cantantes y ciudades en Colombia. Todo esto se arregla cambiando el orden: 1. La cantante estadounidense, LP, es la mejor/ 2. Una ciudad de Colombia, Coveñas, tiene las playas más lindas del mundo.

Ahora, suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las comas han sido marcadas correctamente: 1. La cantante estadounidense es la mejor / 2. Una ciudad de Colombia tiene las playas más lindas del mundo. ¿Entendido?

Siempre:

Si hay un inciso (dato aclaratorio), y es suprimido y la oración tiene el mismo sentido y significado entonces es correcta. Según ese sentido que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o, definitivamente, no se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración.

Seguimos en coma (2)

Muy pocas personas alcanzan a distinguir entre “Juanito come legumbres a diario para crecer sano” y “Juanito, come legumbres a diario para crecer sano”. La diferencia: una coma.

Hace dos semanas tratamos el uso de la coma referente al inciso explicativo. Con respecto a este asunto, una aclaración: nunca debe separarse con coma (ni con ningún otro signo) el sujeto del predicado. Si vamos a escribir que el tío diabético de Juan Andrés se comió las galletas de chocolate debe escribirse así: “El tío diabético de Juan Andrés se comió las galletas de chocolate”. El sujeto es el ejecutor de la acción (“ El tío diabético de Juan Andrés”) y el verbo (“se comió”) es la acción ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos, sin importar la extensión. Podemos escribir: “Juan Andrés olvidó regar las plantas”, donde el sujeto es “Juan Andrés” y el verbo, “olvidó”. Noten: tampoco hay coma entre estos dos.

Luego de esta aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente uso de este signo se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos (nominamos) a una persona o a varias, o a seres personificados. Cuando pretendan definir el concepto “Sol” ante alguien que nunca lo ha visto ni sentido, se recomienda llevar a esa persona a un lugar donde pueda ver y sentir el Sol. Por tanto, procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza del Sol, pero sí al menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos. 

Cada vez que nos dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y la nombramos, esa palabra se llama vocativo:“ Juan, dime la verdad”. El vocativo es “Juan”, porque con esa palabra implicamos un llamado. Si hubiésemos acudido a un apodo (cariñoso en este caso), también este sería vocativo. “Nenita, ven y te digo algo...”.

Todo vocativo debe separarse del resto de la oración por coma: después, antes y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Eres hermoso, Juan, te amo”, “Juan, eres hermoso y te amo”, “Eres hermoso y te amo, Juan”. En todos estos casos, nos dirigimos a Juan. Si él se llamara Juan Andrés y quisiéramos usar todo el nombre compuesto, pues una de las oraciones posibles será “ Eres hermoso, Juan Andrés, te amo”.

Ese uso de la coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos, rangos, grados, etc., siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto a hablar de alguien! Más ejemplos: “Le digo la verdad, señor rector, mi hijo es un angelito en la casa”, “ Disculpe, señora, se le cayó su bufanda”, “Juan, deja de engañarme”, “ Nunca me dices la verdad, Juan”, “ Señor, no debe ser tan grosero”, “Disculpe, señora, ¿dónde está el metro?”.

Por supuesto, también es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de personas: “Chicos y chicas, por favor mantengan la calma”, “ Espero que se hayan divertido, damas y caballeros”, “Silencio, chicos”. En el caso de seres personificados, he aquí más ejemplos: “Luna, ¿por qué eres tan hermosa?”, “Firulais, no me muerdas”, “ Gato loco, Michi, pensé que te habías perdido”.

En variados contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con la cursilería: “Eres mi vida, Cuchurrumí, te amo”, “Bebe, te amo con el alma”, ”Ay, amorcito, eres muy gracioso”, “Gracias, bebecito, por ayudarme a estudiar”, “Eres sinceramente, pedacito de vida, lo mejor de mi vida”.

En el pasado paro nacional, fueron muchas las comas que devoraron algunos compatriotas Colombianos: “Colombianos, no coman cuento”, “Los colombianos, están cansados de que el gobierno pase por encima de ellos ”, “Escúchenos, señor Presidente, se lo pedimos”. “No mas injusticia, pueblo colombiano”.

Hay otro vocativo que situamos en un orden determinado, según el grado de nuestras angustias: “Te lo ruego, Dios mío, ayúdame”, “Por favor, profe, es solo una decima”. Ello sucede sobre todo cuando empiezan los exámenes finales.

Continuamos en coma (3)

Cuando se escribe “Él pinta la botella y ella la tapa”, apenas algunos lectores precisan si “ella tapa... la botella” o “ella pinta...la tapa”. Para eso sirve conocer el uso de la coma elíptica.

James David Rodríguez Rubio y Juan Guillermo Cuadrado Bello en el pasado Mundial de Fútbol (2014) repartían juego de manera muy acertada, a diferencia de cómo algunos escribientes reparten ahora las comas.

“Cuando mi mamá hizo empanadas, ayer, fuimos a visitar a mis abuelos” es una oración que presenta confusión porque se ignora qué sucedía ayer: ¿La mamá hizo empanadas? o ¿Fueron a visitar a los abuelos? Cualquier acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se hacen empanadas en casa de los abuelos, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos comentaristas casuales quizás solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han dejado marcados los balonazos.

La solución es sencilla. Si deseamos decir que la mamá hizo empanadas ayer, debe suprimirse la coma después de “empanadas”, y nada más. En cambio, si la intención consiste en indicar que la mamá ayer fue a visitar a los abuelos, pues se suprime la coma después de la palabra “ayer”. Definitivamente: nunca antes fue tan fácil aprender a marcar comas correctamente.

Centrémonos ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero que los recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta exposición no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto?

Se trata de la llamada “coma elíptica”. Como recordarán, el elemento esencial en una oración es el verbo conjugado con sentido completo. Si este falta, equivale a que a una persona le falte su cabeza. Sin embargo, ese verbo o esa acción pueden reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre todo cuando hay dos oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda. Ejemplo sencillo: “Manuela ama las gomitas y Juan, los chocolates”. Hay dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la segunda se ha suprimido el verbo para no repetir “ama”, y en ese lugar se marca la coma elíptica, justo después de “Juan”. La coma en esa segunda oración equivale a decir “ama”. Miren la oración de nuevo.

La intención, entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo tiempo, añadirle más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás uno de los recursos más efectivos para comprender cualquier idea: “Manuela preparó la sopa y Juan, el seco”. Por supuesto, solo puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras, resulta absurdo decir. “Jesús, el postre”, porque esa expresión estaría falta de sentido. La coma significa “preparó”, el verbo ya mencionado en la primera oración.

En una enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede reemplazarse el verbo varias veces: “A Manuela le gustan los gatos; los perros, a Juan; los caballos, a Jesús; los conejos, a María; los pájaros, a José, y los peces, a Alicia ”. Como notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma antes de la “y”; ello evita confusiones: algún despistado puede suponer que a José le gustan tanto los pájaros como los peces, pero esa comita adicional nos aparta de los malos entendidos.

Recuerdo los usos de la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso explicativo, el vocativo y este, el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo). Hemos tratado tres casos.

Para cerrar esta explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito, el de la botella y la tapa. Si se marca coma después de “ella”, entonces ella pinta la tapa. Si deseamos afirmar que ella tapa la botella, no se marca coma. Por tanto, eso de que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que da los mismo fijar un semáforo con luz amarilla, o verde, o roja, en una misma intersección vial y al mismo tiempo en una congestionada ciudad. Después, muchos se lamentan de tanta estrellada, y se quedan allá, en las estrellas.

El despertar de la coma (4)

En una enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y.

De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la coma es una de estas.

Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la que reemplaza un verbo). En esta oportunidad, nos centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de elementos que comparten características. Ejemplo: “Jesús, José y María vivían en Belén”. Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco entre “María” y “vivían”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un error garrafal).

Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “Los colores favoritos de Manuela son amarillo, azul, rojo, verde, morado, negro y café”; “Mi perrita siempre, corre, salta, ladra, muerde y lame”; “Tengo que comprar libros, cuadernos, carpetas, marcadores, borradores y lápices”. Otra vez: sin coma antes ni después de la y.

La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Para el día de acción de gracias mi mamá cocinó la comida, el tío Juan trajo el vino, Margarita trajo los postres, mis primos trajeron la música y yo arreglé la mesa”. Tampoco se marca coma antes ni después de la y. 

A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y.
Concentraditos.

Casos especiales

A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).

Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “Los ladrones se robaron los computadores, los televisores, las cortinas y escaparon por el balcón”. Sí: la coma se marca justo después de “cortinas”. Por supuesto, este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en una lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, robo y ruta de escape).

En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y. Ejemplo: “El actor Chris Hemsworth, y muy guapo por cierto, fue el que interpretó a Thor”. La parte subrayada de la oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este, la oración no cambia de sentido: “El actor Chris Hemsworth fue el que interpretó a Thor”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!

En otros momentos, la coma va después de la y: “Andrés se puso de rodillas y, con los ojos llenos de lagrimas, le propuso matrimonio a María”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “Andrés se puso de rodillas y le propuso matrimonio a María”.

En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones.

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